Iritzia

Ongi Etorri ZORROTZ!

Ongi Etorri ZORROTZ!

En estos tiempos del chispazo noticioso el oficio anda de capa caída, aunque no creo que de periodista haya estado demasiado bien visto en alguna época pasada. Hoy día, al ampliarse la importancia de la información hasta límites imposibles de cuantificar, la profesión y los medios de comunicación que el capitalismo configura y estructura, se han convertido en los contenedores donde la sociedad descarga sus insultos y, en general, la ira de la frustración social. Es habitual oír y leer duras críticas tanto de los medios como de los líderes que los manejan y de las empresas que los cobijan. 

No es para menos. Los medios de comunicación (m.c.s) ya no ocupan el quinto escalón del poder, atribuido desde principios del s.XX. Los m.c.s son hoy el auténtico Poder absoluto que, tras verse convertidos en los esclavos del mundo en toda su extensión, del económico, del cultural, del medioambiente, del tecnológico, de los sentimiento, de la educación, de la religión y de todo cuanto acontece en nuestras vidas, expanden  y mantienen la hegemonía ideológica del capitalismo y dictan las normas por las que se debe regir el mundo. El Capitalismo sí tiene quien le escriba y le difunda. Por encima de leyes y de normas, los medios mandan, ordenan y guían al rebaño social por donde les indican los poderes que los cría.   

No existe una prensa libre. Están los medios que cuentan con el apadrinamiento del dinero y del poder, del “Estado profundo” en suma,  y están los que contramarea se empeñan en mantener la utopía del verdadero periodismo, esa que quiere servir al rigor, la credibilidad, la veracidad y la libertad de ideas. La que pretende expresar opiniones que hablen de su verdad, de muchas y variedad de verdades, de reflexiones que bombardeen de dudas y certidumbres a personas de distintas culturas e ideas que perfilen una manera de pensar sin condiciones.  Están los informadores libres, los periódicos que sobreviven a punta de militancia y de sacrificio personal y colectivo. 

Estamos. Aquellos a los que casi nos enterraron en vida y destruyeron nuestros proyectos. Estamos y estaremos convertidos en en lo que nos quiera convertir la nueva tecnología. Estamos porque nos revolveremos siempre contra el mal poder, contra la corrupción, el nepotismo y el fascismo.  

Decía recientemente Pedro Vallin que el “periodismo es un Cuerpo de Policía sin servicio de Asuntos Internos. Nadie vigila al vigilante”.  Y añadiría que, hoy por hoy, los m.c.s. son el viejo Somatén disfrazado con papel prensa y webs incendiarias.es.  

Y contra esto solo existe la vacuna del rigor, de la verdad, de la difusión de ideas y la expresión, cual sea, que predique la libertad.  

Nace Zorrotz, cuyo futuro será el que le dejen existir, vivir y beber en libertad. 

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