Opinión

Ande o no ande, caballo grande

macrogranja

ANDE O NO ANDE CABALLO GRANDE….

Estos días hemos desayunado con un nuevo capítulo de la serie 1.000 formas de deshacerse del Ministro Garzón… 

Y es que si bien este hombre no va a pasar a la historia  por su prolífica actividad  en el ministerio, también es verdad, que cada vez que concede una entrevista, tiene a la patronal cárnica y toda su cohorte de pseudo medios de comunicación dispuestos a despellejarle, al fin y al cabo el gran negocio de la industria cárnica lo merece.

Pero que es lo que ha dicho de descabellado este hombre, pues precisamente lo que el sector ganadero familiar, extensivo, de pequeñas explotaciones, ligado a la tierra y  ecológico junto con otros movimientos sociales y ambientales llevamos denunciando las Últimas al menos dos décadas.

¿Que es una macrogranja?  Es una ganadería, bien de producción cárnica o láctea, que concentra a miles de animales de la misma especie en un mismo recinto, para aplicar las normas de la economía de escala a la producción de alimentos.

Estas normas aplicadas a la producción industrial buscan reducir costos de producción y ofrecer un producto final lo más competitivo posible, esto es lo más barato posible, para a su vez, hacerse con cada vez más pedazo del mercado, eliminando la competencia. 

Pero estas normas, aplicadas a la producción de alimentos y seres vivos, no son siempre tienen una correlación tan directa como en la producción industrial. 

La producción industrial de alimentos, en especial, de producciones ganaderas, se desliga de la tierra y los recursos de la zona en las que se radica e  intensifica los procesos productivos y cebado mediante la utilización de antibióticos, paja y piensos, elaborados con materias primas, baratas, y en su gran mayoría lejanas y ligadas a procesos productivos intensivos, deforestación, pérdida de biodiversidad, contaminación de aguas y suelos y sobre todo destrucción del tejido socioeconómico de aquellos países en los que se producen. 

Esas materias primas, son la base de la alimentación  de miles de cabezas, en instalaciones mecanizadas, con apenas trabajadores, con condiciones laborales pésimas, que a su vez, generan con los excrementos contaminación de acuíferos, suelos y aire,  además de  pérdida de biodiversidad, y de tejido socioeconómico ligado a otras ganaderías pequeñas y medianas.

Con lo cual, conseguimos estanterías de supermercados llenas de leche y carnes baratas de poca calidad,  producidas de forma intensiva, destructoras de tejido socioeconómico y medio ambiente a ambos lados del planeta. TODO UN CHOllO….

Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

¿Qué políticas agrarias, alimentarias y sanitarias han apoyado las diferentes instituciones a nivel, Europeo, Estatal, Autonómico, Foral?

Desde la entrada en la Comunidad Europea en 1986, el mensaje que continuamente se ha lanzado a las y los ganaderos han sido principalmente dos, el primero, hay que profesionalizar y modernizar (intensificar) las ganaderías para producir más y ser más rentables y el segundo, hay demasiadas ganaderías, hay que eliminar las pequeñas para que las que queden (intensificadas) puedan vivir mejor. 

Y el caso es que los objetivos de este Estado de reducir el número de ganaderías drásticamente es una realidad y el objetivo de aumentarlas de tamaño e intensificarlas también se ha cumplido en gran medida, ahora bien, el mensaje de que las que quedasen iban a ser más rentables y vivir mejor, ya es otra cosa, ¿pero por qué? 

Principalmente porque los precios de las productos ganaderos tiene el mismo o menor precio que hace cuarenta años, y todo esto gracias a dos factores, uno, las ayudas agrarias, que en realidad son compensaciones a las bajadas de  precios de las producciones y dos, gracias a la gran industrialización de la ganadería en macrogranjas, las cuales a su vez están dopadas  gracias a las mismas ayudas agrarias y la subvención de las materias primas que estas consumen. 

En todo este proceso de industrialización e intensificación de la ganadería, las políticas estatales, autonómicas y forales han sido clave. 

Todos los recursos públicos, empezando por los planes formativos profesionales y cursos de formación del sector (que han dirigido a los jóvenes a modelos intensivos e impedido cursos de valorización de alimentos mediante transformación como sucedió durante años con la transformación de la leche de vaca, la apuesta era KAIKU), el “asesoramiento” de los centro técnicos de gestión financiados por la administraciones públicas (que ha dirigido a las explotaciones a la intensificación y deslegitimado modelos ligados a la agroecología), el reparto de ayudas sectoriales ligados en su mayoría al tamaño de las explotaciones, y en las que se excluyen las pequeñas explotaciones (el último ejemplo, ayudas covid: explotaciones ganaderas de vacuno de carne de menos de 10 animales o explotaciones de ovino de menos de 50 animales), el apoyo, los sucesivos planes forales  de “modernización” de las explotaciones (que mediante sus tablas de valoración ha impuesto explotaciones especializadas y no diversificadas y que no tienen en cuenta la valorización de las producciones ganaderas como mejor forma de rentabilidad de las ganaderías), las ayudas e impulso a la transformación  alimentaria (que han impulsado la concentración de la transformación en grandes infraestructuras como centrales lecheras, grandes mataderos… que a la larga han arruinado al sector con el pago de bajos precios y finalmente han desaparecido dejándonos sin servicios públicos de matanza o han sido vendidas por su sobredimensionamiento e insostenibilidad),  las normativas sanitarias de transformación (que siguen sin permitir la flexibilización que prevé la normativa Europea y que permitiría a pequeñas ganaderías transformar y vender de forma directa  sus productos ganaderos y que ve con recelo y persigue cualquier proyecto de transformación colectivo),  las ayudas e impulso a la comercialización (mayoritariamente copados por grandes superficies)…

Y podría seguir con una larga lista de decisiones políticas que han impulsado en el fondo la desaparición de las explotaciones familiares de nuestro país y que han contribuido a la concentración e intensificación. 

En Euskadi,  por  circunstancias orográficas  y poblacionales principalmente no hemos llegado a desarrollar macrogagranjas, pero a muchas y muchos de nuestros gobernantes les habría encantado…. (mirar el proyecto actual de Valdegobia con unos invernadero gigantes de tomate hidropónico). 

Por el contrario en comunidades vecinas, más despobladas y con más y mejores superficies el proceso impulsado por todas estas políticas ha llegado hasta ese nivel de concentración. Eso sí, el proceso e impulso es exactamente el mismo.

El discurso de las y los diputados/as, consejeros/as, sigue siendo ante cualquier comentario de este tipo de que las y los baserritarras pueden y de hecho escogen el modelo en el que desarrollan su actividad en completa libertad e igualdad de condiciones, pero la cruda realidad es que lidiamos con 40 años de políticas de impulso a un modelo, que es el que se lleva la gran parte de las inversiones públicas a lo largo y ancho de  toda la cadena alimentaria…

Es más, si cualquiera ve un anuncio de Eroski, o del Label Vasco de calidad, podrá comprobar que la imagen que ambos utilizan es la de las pequeñas ganaderías y caseríos,  la de baserritarras trabajando la tierra, la del paisaje  rural diverso,  mientras lo que impulsan y comercializan es todo lo contario. 

¿Por qué  si están tan orgullosos de ese modelo intensivo, no enseñan en las campañas la verdadera imagen de la producción? La imagen del  tomate hidropónico en invernaderos sin suelo, o la de cebaderos intensivos con terneros comiendo paja y pienso en pabellones cerrados,  o vacas de leche que nunca tienen acceso a pasto fresco por que no salen de las instalaciones en las que están produciendo. 

Deberían dejar de utilizar la imagen de producciones extensivas, ecológicas, familiares  para tapar sus vergüenzas  y sobre todo, deberían cambiar de una vez sus políticas que destruyen el sector, el medio ambiente, los pueblos y la salud de la población….

Agradecer a Garzón el  haber propiciado este debate que esperemos deje claro en la sociedad el papel de la ganadería extensiva en la cohesión de territorio y el papel de las macrogranjas en la destrucción del mismo, porque el caballo grande en muchas ocasiones ni es el mejor, ni su sombra es capaz de tapar las consecuencias de las decisiones políticas tomadas…

MIKEL KORMENZANA (Baserritarra)

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